Casi inevitablemente, necesariamente, escrito poesia. Y alrededor de mi obra poética he centrado parte de mi vida, sin esfuerzos calculados, sino con la naturalidad espontánea y vehemente de una vez que aparece , venir desde antes , de mi ahora, desde siempre.
Ello me ha costado algunas angustias involuntarias.
Recuerdo mi pueblito, allá en las montañas chiricanas, humilde, fresco y en vivo florecimiento. Recuerdo “ la voz de la tierra en cerro punta, abriéndose páso en la neblina ” su exquisita frialdad llegándome por debajo del tiempo, las alas ambicionadas de los pájaros extendiéndose hacia el Valle de la Luna. Las lucecitas parpadeantes mirándome desde las ventanas de la noche, luciérnagas de la noche nacidas del vientre de una lata de kerosén, la sencillez clara, dura y llena de los campesinos, los tiernos cachetes sonrojados de un niño , el viento infiníto llenándolo todo, y la fuerza transparente de la luna,iluminandonos.
Esta página es una invitacion al arte de amar poéticamente.
Es el canto del amor poseído y perdido en el “artardecer y sus últimas ternuras”, pero recobrado tras su muerte en una especie de eternidad que es el de la belleza de la rosa, canta a la eternidad del amor, que siempre renace como un sol que vuelve, como una rosa siempre floreciendo tras la muerte. Pero no una muerte áspera, doliente, contorsionada de agustia y terror, si no la muerte como olvido de sí para incorporarse a lo infinito de la vida, del tiempo, del ser sin muerte que el hombre llamda Dios, para seguir amando y creando eternamente.