
Deseo cumplido
Nereyda Atkins E. | DIAaDIA Aún necesita ayuda. Gelabert Sillero, un niño que a sus 11 años ha sabido enfrentarse a su enfermedad, atresia de vías biliares (no se formaron las vías), cirrosis hepática e hipertensión portal (aumento de la presión dentro del hígado), no se ha dejado vencer y lucha por ver sus sueños hechos realidad. Una muestra de ello es que aunque padece de discapacidad auditiva, participa del programa de inclusión en la escuela Unión Panamericana y es sobresaliente en su salón.
SU SALUD Pero, su diagnóstico no es nada alentador. DIAaDIA conversó con Alejandro Martínez, médico de Gelabert, quien destacó que ya el niño está caminando hacia las complicaciones de su enfermedad. Aunque ya le operaron el bazo, tiene unas venas en el estómago que pueden inflamarse, romperse y sangrar, y, por consiguiente, causarle la muerte.
Dijo que no se sabe cuándo sucederá, por lo que hay que internarlo urgente en una Clínica Especializada en el extranjero para que sea uado y conocer el avance de la enfermedad y hasta sus días de vida.
SUEÑOS
Gelabert ha sufrido mucho, pero nunca ha dejado de soñar, y la Fundación Pide un Deseo le hizo realidad uno de ellos: tener un play station 2, pero de paso le regalaron un televisor, lo llevaron a un centro de juegos, donde disfrutó a montón; y junto a su madre, Nilka; su hermanita Jossuany y una primita Leily fueron a comer.
Antes de la diversión, Gelabert conoció a un nuevo amigo, el mimo "Carucha", quien también es sordo y no se le despegó ni un instante. Aunque no se escuchaban carcajadas, el lugar se inundó de sonrisas.
Margot Sapler, voluntaria en esta fundación, comentó que quisieron regalarle un momento mágico y lleno de alegría a Gelabert junto a su familia por su estado de salud.
SOLIDARIOS
Para mañana, sus compañeros de escuela han programado una colecta de casa en casa en el área de La Cabima, donde vive Gelabert, para apoyarlo, porque su operación cuesta 56 mil dólares.
AYUDA
Para apoyar a Gelabert, usted puede donar a la cuenta 01151392 en cualquier sucursal del Banco Nacional de Panamá.
Carlos Atencio
PANAMA AMERICA
Hacer de mimo, para Martín Raggo, es asunto de todos los días. Pintarse la cara, colocarse la vestimenta y buscar un escenario sería un resumen de lo que convella este trabajo, pero detrás del personaje hay un hombre de 45 años que desde pequeño ha estado en la actuación.
Él nació en Uruguay. Y ha recorrido un número plural de países con sus distintos rostros e inventando personajes. De su tierra natal recuerda sus inicios, en los llamados carnavales más grandes del mundo, que tienen una duración de dos meses. Allí trabajó en diversos escenarios, sobre todo los que tenían que presentar la parte cultural de la fiesta.
De allí, Raggo viajó a otras capitales como Buenos Aires, Bogotá, La Paz y Santiago, haciendo los diversos personajes. Y, ya ganando terreno en la pantomima.
A Panamá vino, procedente de Costa Rica, contratado por una marca de supermercados para ser su personaje para la Teletón de 2002. A los pocos días de estar en la capital panameña, vio que su Mimo tenía más que una tierra abonada para iniciar el sueño de siempre.
Raggo, sin maquillaje, es un hombre hablador y puede hacerlo por horas y horas, quizás compensando la falta de la palabra cuando tiene que hacer de Hombre Estatua o cuando es Mimo en los escenarios.
QUIERE UN GUINESS! Hasta este momento, el Mimo tiene un récord personal de 18 horas, alcanzado en Miami hace unos cinco años.
Para esta meta, comparte que tiene que prepararse unos quince días antes, controlando los alimentos y ejercitando la parte física.
Los preparativos están caminando, pues ya recibió la carta de confirmación de los encargados del Récord. De igual forma, envió las peticiones, entre las cuales están un descanso de cinco minutos cada seis horas. Aunque reconoce que este tiempo es mucho, confía en que le den por lo menos unos 12 minutos para las necesidades físicas, lo que considera como suficiente.
Antonio Dosantos es el que tiene actualmente el Récord Guiness con un tiempo de 20 horas con 11 minutos.
La fiesta del Mimo será en un centro comercial de la capital panameña, a mediados del mes de noviembre. "El personaje que interprete tiene que estar relacionado con Panamá, quiero que el mundo reconozca que es desde Panamá que estamos logrando entrar a los Guiness".
"AMO EL TEATRO" Martín Reggo, sin el maquillaje de Mimo y sin el vestuario del Hombre Estatua, es un actor de teatro. Esa ha sido y es otra de sus pasiones.
Durante los cinco años de residencia en Panamá, ha actuado en unas ocho producciones teatrales, en diversos papeles. También ha llevado al Mimo a las tablas.
Tener su propia sala de teatro, aunque sea pequeña, es otra de sus metas. "Quiero también dedicarme a la enseñanza de la actuación, entre otras actividades".
Martín conoce a muchos artistas panameños. A Los Rabanes, a los Hermanos Gaytán, a Mercedes Moltó, entre otros, cuando estuvo en Miami. Y ese estar con los famosos le ha despertado el gusto por la música. "Yo no tengo el dinero ni la voz de Julio Iglesias, pero sí lo imito y a la gente le gusta", dice el Mimo, quizás el más conocido en las calles de Panamá, que anima karaokes.
Raggo reconoce la pérdida en la pantomima con la desaparción hace semanas del Mimo Marcel Marceau, a quien recuerda como un arstista entregado pese a lo avanzado de su edad.
CUIDADO
Luego de interpretar estos personajes, Raggo señala que ocurre un tiempo en que "mi vida queda lenta, por la falta de movimientos, pero al tiempo todo es normal".
DATOS
El maquillaje que usa Martín no lo venden en Panamá, tiene que traerlo de Estados Unidos.
Cuando los niños lo ven como Hombre Estatua, lo pellizcan para ver si es de verdad.
Divertir y divertirse
Un mimo, aquel personaje que se vale exclusivamente de gestos y de movimientos corporales para actuar ante el público, no es un payaso, explica Carucha, nombre artístico de Raggo. La pantomima es "un arte diferente".
Carucha recuerda, por ejemplo, que entre las cosas más curiosas que ha hecho como mimo fue "empujar, perdón, llevar a una novia al altar y entregársela a su nervioso prometido".
Y es que en este mundo de máscaras, la creatividad es lo que sobra. Eso sí, aclara Carucha, hay que procurar imprimirle a la pantomima un sello personal.
Aunque en Panamá este oficio es poco conocido, en las plazas y calles transitadas de Uruguay, Nueva York, Miami o de algunas ciudades europeas es común ver a estos personajes. Los hay de todos gustos y colores.
Mundo de máscaras
Los primeros mimos occidentales —según Wikipedia, enciclopedia en internet— aparecieron en los teatros de Grecia y Roma en el siglo V antes de Cristo. Pero, durante la Edad Media, este arte prácticamente desapareció de Europa.
Resurgió con el transcurrir del tiempo. Con el cine mudo hubo un boom de mimos destacados, entre ellos Charlie Chaplin, Buster Keaton, Harry Langdon, Harold Lloyd y Laurel & Hardy.
De hecho, el mimo francés Marcel Marceau, creador del personaje Bip —el payaso con un suéter a rayas y un maltratado sombrero de copa decorado con una flor—, se inspiró en el trabajo de estos artistas.
Actuar para vivir
Difícilmente se puede precisar cuánto gana un mimo actualmente, ya que la tarifa por sus actuaciones varía según cada país y caso.
En Panamá, donde prácticamente no hay mimos, "no se ganará un salario de Holywood, pero sí lo suficiente para vivir", asegura Carucha, quien ha actuado en Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Estados Unidos, Costa Rica y Colombia, además de su natal Uruguay.
En promedio, Carucha cobra 40 dólares la hora por sus actuaciones.
Pero esta tarifa varía según el tiempo que dure el espectáculo.